Cipriano y su bombín mágico
Y de entre los miles de sombreros que el viento trajera aquel día hasta Cuetzalan y que enloquecieran a sus pobladores, llamó la atención uno muy especial -perteneciente a un mago irlandés del siglo XIX que fuera conocido por todos los niños de aquellas tierras-.
El bonete está forrado con un terciopelo negro único, profundísimo. Luce una copa rodeada por una mascada verde a lunares negros que trasluce por el costado, y una hermosa pluma tornasolada sobre espigas doradas.
Aquel fascinante bombín tiene además, el poder de capturar y guardar dentro de su copa, todos los antojos que la imaginación de los niños es capaz de fabricar; después, basta una batida del mago para que del sombrero broten toda clase de pasteles y dulces deliciosos, que los pequeños devoran en segundos.
Cuentan que fue Cipriano –un campesino que los abuelos dicen, había tenido la fortuna de mantenerse siempre niño, aunque su rostro parece más bien el de un anciano- quien lo encontró. También dicen que aquí en el pueblo, toda la gente se ríe de él y de su birrete, por ser el más feo y ridículo de todos los sombreros que volaron por las calles, aquella tarde de ventosa. Lo cierto es que desde que Cipriano porta su sombrero, se le puede ver rodeado de niños con corazones que laten chocolate...
El sombrero, durante la extracción ..
Y voilà, aquí la magia:
¡¡Galletas de chocolate!!
¡¡Galletas de chocolate!!
Como parte de la celebración del Día del Niño, el Refugio para Mujeres Indígenas Griselda Tirado Evangelio organizó una interacción a cielo abierto con los pequeños asilados. Para la fiesta, Yestli invitó al campesino Cipriano, un noble cuentacuentos dispuesto a relatarnos su historia. Durante la dinámica, una interminable lluvia de sombreros se dejó caer...
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