sábado, 30 de abril de 2011

Cipriano y la lluvia de sombreros

 Cipriano y su bombín mágico

Y de entre los miles de sombreros que el viento trajera aquel día hasta Cuetzalan y que enloquecieran a sus pobladores, llamó la atención uno muy especial -perteneciente a un mago irlandés del siglo XIX que fuera conocido por todos los niños de aquellas tierras-. 
El bonete está forrado con un terciopelo negro único, profundísimo. Luce una copa rodeada por una mascada verde a lunares negros que trasluce por el costado, y una hermosa pluma tornasolada sobre espigas doradas. 
Aquel fascinante bombín tiene además, el poder de capturar y guardar dentro de su copa, todos los antojos que la imaginación de los niños es capaz de fabricar; después, basta una batida del mago para que del sombrero broten toda clase de pasteles y dulces deliciosos, que los pequeños devoran en segundos.
Cuentan que fue Cipriano –un campesino que los abuelos dicen, había tenido la fortuna de mantenerse siempre niño, aunque su rostro parece más bien el de un anciano- quien lo encontró. También dicen que aquí en el pueblo, toda la gente se ríe de él y de su birrete, por ser el más feo y ridículo de todos los sombreros que volaron por las calles, aquella tarde de ventosa. Lo cierto es que desde que Cipriano porta su sombrero, se le puede ver rodeado de niños con corazones que laten chocolate... 






El sombrero, durante la extracción ..
Y voilà, aquí la magia:
¡¡Galletas de chocolate!!


Como parte de la celebración del Día del Niño, el Refugio para Mujeres Indígenas Griselda Tirado Evangelio organizó una interacción a cielo abierto con los pequeños asilados. Para la fiesta, Yestli  invitó al campesino Cipriano, un noble cuentacuentos dispuesto a relatarnos su historia. Durante la dinámica, una interminable lluvia de sombreros se dejó caer...

sábado, 23 de abril de 2011

Sueño con máscaras.


Alguien pintaba mi rostro de blanco y dibujaba en él un par de cejas tan negras, que parecían gusanos. Éstas se levantaban por encima de la órbita de una frente normal. Mis labios se tornaban negros, al  mismo tiempo  se llenaban de una angustia tal, que sentía cómo mi cara se convertía en una máscara que padecía mucho sufrimiento.
Jalando por los hoyos de la nariz, me arrancaba la careta que me poseía, tentonces toda la angustia devino en una sonrisa de oreja a oreja que me hizo doler la quijada. Me quité también la risa, pero inmediatamente las cejas comenzaron a apretarme la nariz, sin dejarme respirar. Caí desmayado. Durante la caída escuché a una voz que preguntaba:
-¿De dónde vienen los mimos?
Un coro pueril no lagraba adivinar la respuesta.
-Los mimos vienen del mundo de la poesía  -dijo la voz-.
Tocando el suelo me encontraba en un pasillo con espejos paralelos pero en ninguno de ellos lograba reconocerme. ¡Ay, ay! Un orfeón estridente lastimaba mis oídos.
-¡Mimo, mimo! -vociferaba-.
Y como transportado a través de un túnel de luz, aparecí frente a un grupo de gnomos que reían  mágicamente mientras yo, hacía miles de gestos que no atinaba entender..

Los chicos jugando al teatro

Entre las actividades que el Centro Cultural Comunitario realiza de manera permanente, se encuentra este pequeño taller, dirigido a los niños que habitan en el refugio de la Casa de la Mujer Indígena (CAMI) en Cuetzalan del Progreso, México. Este encuentro tiene como objetivo, despertar en los menores el interés por el arte, la creación y los sueños...